NEMESIS, un proyecto para la innovación social en aula

NEMESIS, un proyecto para la innovación social en aula


En ZEMOS98 siempre nos ha gustado la educación. Tanto, que hace algunos años dedicamos uno de nuestros festivales – el undécimo- a la educación expandida: la idea de que la educación puede suceder en cualquier momento y en cualquier lugar, a través de lugares, metodologías y procesos que, al margen de la educación formal, expresan otras formas de conocimiento. Reflexiones que recogimos en un libro y cuyo espíritu nos ha seguido acompañando en todos nuestros trabajos.

Hace poco volvimos a recuperar la noción de educación expandida.  Lo hicimos para preparar la propuesta de  NEMESIS, un proyecto europeo H2020 en el que participamos junto con otros trece socios de siete países. Un proyecto en el que trabajaremos codo con codo con profesores, innovadores sociales, investigadores y mediadores preocupados por la implicación social de los procesos educativos.

Durante tres años, entre todos los participantes vamos a desarrollar y probar un modelo educativo para el cambio social – ahí es . Un modelo que estimule el sentido crítico de alumnos y alumnas, que despierte su conciencia social ante los problemas de la comunidad y que los dote de las herramientas necesarias para intentar solucionarlos. Es decir, un modelo educativo que empodere a los alumnos para ser motores de cambio. De hecho, ese es precisamente nuestro lema: “empowering the changemakers of tomorrow”.

 

Logo proyecto NEMESIS

¿Cómo será ese modelo? Pues tendrá tres ejes fundamentales: el énfasis en el componente social de la innovación, el arraigo con el entorno y la idea de que el conocimiento surge desde la colaboración y la inteligencia colectiva. De hecho, la piedra angular del modelo es algo que hemos llamado laboratorio de co-creación: un espacio donde familias, estudiantes, profesorado y emprendedores sociales se relacionen como iguales.

Ya. Muy bonito, ¿verdad? Pero esto… ¿cómo se concreta? Pues aplicando los mismos principios de colaboración y co-creación que propugnamos; es decir, combinando los saberes y experiencias de cada socio para crear un modelo pedagógico. Un modelo que queremos que sea fácil de replicar, lo bastante flexible para adaptarse a diferentes contextos y que, quizás, pueda publicarse en forma de manual. Un prototipo (sí, no seríamos nosotros si no hubiera un prototipo). Unas instrucciones de uso para hackear la institución educativa.

Sabemos que hay muchos retos por delante. De hecho, el proyecto también intenta paliar algunos de ellos, como la resistencia al cambio en las escuelas, la falta de recursos educativos abiertos o cómo llevar la innovación más allá de las clases medias y altas. Y de responder dudas más mundanas que ya teníamos cuando empezamos a hablar de educación expandida: ¿cómo se mete la innovación social en una clase de matemáticas?

Y sin embargo, estamos ilusionadas. Siempre hemos pensado que la escuela es un lugar perfecto para transformar la realidad usando no solo la tecnología, sino sobre todo la imaginación, el procomún y la inteligencia colectiva. Ahora tenemos la oportunidad de intentarlo junto con otros 13 socios de siete países europeos. Que no se diga que no soñamos a lo grande.

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