Nuestra postura a este respecto no es convencional. Es errática, pues no somos portadores de la verdad, sino defensores de valores creativos contradictorios y cambiantes, como puedan ser la experimentación, la hibridación de géneros, la multidisciplinareidad...
Por eso nuestra convocatoria de obras de corta duración realizadas en vídeo no es un simple concurso de cortometrajes. Es algo más. Ni somos un festival de videoarte y mucho menos estamos en contra de las formas narrativas que habitualmente ha venido ofreciendo el terreno conocido como la “ficción”. Pues para nosotros el debate sobre los géneros pierde sentido en el momento en que existen obras que cuestionan dichos géneros. Y esas son las obras que nos interesan. Obras que ofrezcan alternativas narrativas, que transiten entre la ficción y la realidad, que no sean ni cortos, ni videoclips, ni animaciones, ni videocreaciones...sino todo eso a la vez (o nada de eso).
Nosotros prescindimos de los jurados, porque al margen de la componente fraudulenta que sobrevuela a muchos de estos grupos en otros festivales, el caso es que puestos a ser víctimas de la arbitrariedad, preferimos que al menos esta sea nuestra, o sea, “nuestra arbitrariedad”. El festival tiene su propia personalidad y se construye con el paso de los años a través de múltiples experiencias y visionados. Nos interesa el vídeo y cada vez son menos los festivales dogmáticos que confían en el cine como garante de una “producción de calidad”. Al margen de lo subjetivo sobre el debate de la calidad, los soportes videográficos se han diversificado lo suficiente como para entender que:
el vídeo permite realizar un trabajo de factura profesional.
el vídeo permite un mayor grado de experimentación, al ser su producción mucho más barata que la cinematográfica.
Además, y aunque la nuestra es una convocatoria de proyección monocanal, dentro de ese interés que hemos mostrado por nuevas maneras de narrar, nos interesan todas aquellas obras que trasciendan de sí mismas y que, o bien puedan ofrecer narraciones paralelas (en el caso de obras multimedia, compuestas por un cortometraje+web+videojuego+...), o bien simplemente no sean más que una parte de experiencias más complejas y sean representativas como parte de un proceso de investigación o no simplemente como un resultado. Y es que nos interesan las obras que planteen preguntas, más que las que son simples respuestas.
Pero...no queremos dar la sensación de que nuestra convocatoria es para un perfil de creador especializado que ha de haber andado mucho hasta haber llegado a esos abismos entre géneros. No. La experiencia nos dice que en muchas ocasiones son precisamente quienes no proceden del ámbito audiovisual quienes propuestas más transgresoras plantean. Sirva esto como una invitación para todo aquel que haya podido pensar alguna vez «¿y si yo presentara algo a zemos...?». Procedas del campo que procedas, ni lo dudes. Todos somos artistas y lo que tengas que decir puede ser muy interesante. Arriésgate.
Y de paso licencia tu obra con algunas de la modalidades que te presentamos como posibilidad: Dominio Público o Creative Commons, es importante además de legal.
Por último, y al margen de la necesidad imperativa de nuestra petición técnica, ya que nuestro premio es la edición de un DVD, nuestra último alegato es en favor de la concisión narrativa. Es mucho más dificil contar una buena historia en 5 o 10 minutos que hacerlo en 35. Sabemos de la dificultad que entraña para ciertas categorías, como la documental, de ajustarse a tiempos tan limitados, pero el tiempo nos ha demostrado que cualquier historia puede ser narrada en poco tiempo, y eso al final se agradece, tanto desde el punto de vista del espectador, como del productor. Así pues, ese es el reto: sintetizar.
Y nada más, animad a creadores y no creadores a hacerse acopio de esta misiva con el envío masivo de obras a nuestra convocatoria...que de expresiones vive el cambio. Y las cosas, ¡hay que cambiarlas!
Este artículo tiene una segunda parte que puedes seguir leyendo aquí









