Cartografía de la sospecha

Las cámaras de videovigilancia se apropian del espacio público, ejercen control social y usurpan el derecho a la privacidad. Las imágenes que graban dan pie a interpretaciones subjetivas, a ficciones sobre la persona vigilada. ¿Quién es? ¿Por qué va así vestida? ¿Qué lleva en la mano? ¿A dónde se dirige? ¿Parece sospechosa? “Ese querer saber convierte a la persona observada en personaje” y a sus actos en interpretaciones. La videovigilancia se transforma así en un género de ficción, una elucubración al servicio de la sospecha.

En este contexto, y sirviéndose de personajes y arquetipos de la sociedad contemporánea, este proyecto elabora una cartografía de las cámaras de videovigilancia, en la que todos podemos aparecer como potenciales sospechosos. Al mismo tiempo hace visibles las ubicaciones de las cámaras, recordándonos que están ahí, ya que la transformación paulatina en una sociedad vigilada hace que las integremos en nuestra rutina urbana y nos olvidemos de su presencia.

Este proyecto está abierto a la participación. Se concibe como un work in progress y se irá actualizando regularmente.

Cartografía de la sospecha ha sido Premio Visual’08 Net Art

Soy Libre

Bristol

Ve a trabajar, envía a tus niños a la escuela, sigue la moda, compórtate normalmente, camina por la acera, mira la tele, ahorra para cuando seas viejo, obedece la Ley y repite conmigo: soy libre.

Graffiti on Philip St, Bedminster, Bristol, UK (opposite Windmill City Farm)

[vía]

El mosquito: nuevo terror de los jóvenes ingleses

OPINIÓN – CAFÉ BABEL
Por Betttina Schwarzmayr. Traducción Fernando Garcia Acuña

El 22 de mayo, el comisario esloveno Jan Figel se uniú a franceses y británicos en su petición para que la Unión Europea prohíba los dispositivos electrónicos destinados a evitar el comportamiento ‘antisocial’ de muchos jóvenes mediante la emisión de sonidos de alta frecuencia.

Si tienes más de 25 años, no lo puedes escuchar. La primera vez que se usé estaba destinado a espantar insectos pero, desde enero de 2006, los 16.000 hercios de frecuencia del dispositivo, conocido en el Reino Unido como Mosquito, se emplea contra los jóvenes británicos más ‘traviesos’. Con 5.000 unidades vendidas y 3.500 aparatos electrónicos de alta frecuencia como estos disponibles en casi todas las tiendas del Reino Unido, el fenómeno parece estar emergiendo también en Bélgica, Francia, Alemania y Suiza.

Los zumbidos pueden perjudicar gravemente su salud y sus derechos

El uso del Mosquito se considera contrario a un gran número de derechos humanos reconocidos a nivel internacional y europeo, como el respeto a la vida privada y familiar (artículo 8 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos), la protección contra la discriminación (artículo 14), la protección ante la violencia y los tratos degradantes (artículos 2 y 3), la libertad de reunión y asociación (artículo 11), la libertad de movimiento (artículo 2 del protocolo 4), o el derecho a un alto nivel de salud mental y física (artículo 12 del Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

Sir Al Aynsley-Green, Comisario británico para la Defensa de los Derechos del Niño y líder de la campaña ‘Zumbidos fuera’, hizo el pasado 20 de mayo un llamamiento al gobierno británico para que prohíba el uso del Mosquito, coincidiendo con la reunión en Bruselas del Consejo de la Unión europea de Educación, Sanidad y Cultura. “Estamos enviando el mensaje de que como sociedad no valoramos a nuestros niños y jóvenes y que no respetamos sus derechos. Esto tiene que acabar ya”.

“Me gustaría que este dispositivo fuera simplemente prohibido, sin importar la forma legal que adopte dicha prohibición” declaró el pasado 9 de abril Roselyne Bachelot, Ministra francesa de Sanidad en el rotativo francés Le Figaro. Este Mosquito puede causar graves daños en el aparato auditivo a largo plazo, añadió un grupo de eurodiputados encabezados por el holandés Jan Marinus Wiersma, Vicepresidente del grupo socialista en la eurocámara. Dicho grupo redactó el pasado 13 de mayo una declaración en la que solicitaba a la UE que prohibiera su venta y uso. Si la mitad de los 732 eurodiputados firman la declaración, el Parlamento europeo tendrá oficialmente que prohibir estos dispositivos.

Contra el comportamiento de los jóvenes

El Mosquito potencia una imagen negativa de los jóvenes. Los medios de comunicación están dando la impresión de que todos ellos deben ser tratados como problemáticos potenciales, incluso peligrosos. Y la clave del asunto reside en esta percepción negativa. Ningún grupo de la sociedad debe ser excluido del uso de los espacios públicos. En Francia, los partidos socialista y comunista han pedido también al gobierno francés que prohíba las ventas del Mosquito, al considerar que se menosprecia a los jóvenes dando por hecho que son una amenaza.

La revista francesa Le Nouvel Observateur publicaba el pasado 2 de abril las reflexiones de la Ministra del interior francesa, Christine Boutin, que expresaba su inquietud sobre “los niveles enormes de estigmatización y exclusión de los jóvenes que ha alcanzado nuestra sociedad. La prioridad es asegurar buenas condiciones de vida para todos, y no adoptar dudosas medidas sin consultar con los ciudadanos”. En países democráticos, los ciudadanos deben ser los que regulen la vida pública con el poder de sancionar a sus gobiernos. La juventud debe también contribuir a diseñar soluciones que excluyan de la sociedad los comportamientos más antisociales.

Unión Europea, ¿para qué te sirve el chiringuito?
Los 27 Estados miembro de la UE se preguntan de qué manera responder a la instalación de estos repelentes ‘antijóvenes’. El Reino Unido ha demostrado una gran permisividad hacia el molesto aparato. Pero mientras Francia, Bélgica y Holanda critican su uso, se mantienen dudosos sobre cómo prohibirlo. Por otra parte, un gran número de organizaciones juveniles, grupos civiles y políticos han lanzado campañas para una prohibición a nivel europeo.


Durante el Taller sobre Aire, Sonido y Poder celebrado en ZEMOS98 10a se realizaron acciones contra el Mosquito. Puedes ver más información en www.zemos98.org/controlsonoro

Torrijos (IU) se desmarca de las cámaras de videovigilancia

Qué bien que esto pase justo después de la acción de ayer y de que la asamblea de la calle es de todxs enviase la nota de prensa esta mañana:

El primer teniente de alcalde de Sevilla afirma que IU “se desvincula absolutamente” de la iniciativa al considerar que “limita” la libertad de las personas.

Efe, sevilla | Actualizado 06.06.2008 – 14:00

El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos (IU), ha afirmado este viernes que su formación política, que gobierna junto al PSOE, “se desvincula absolutamente de cualquier iniciativa que tenga que ver con la colocación de cámaras de videovigilancia” en las calles.

En declaraciones a Efe, Torrijos ha hecho esta afirmación ante el debate sobre el establecimiento de la vídeo vigilancia en las calles de Sevilla que proponen los comerciantes junto a la participación del Ayuntamiento. Ante la disyuntiva por “el viejo debate” entre seguridad y libertad, IU opta de forma “incontrovertida” (sic) por la “libertad”, por lo que desde el gobierno municipal “no justificaremos el establecimiento de medidas de videovigilancia en las calles comerciales de Sevilla que limiten o restrinjan la libertad de las personas ni de la circulación”, ha añadido.

Esta postura, según Torrijos, está avalada por una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) planteada por una cuestión similar en Granada.

El dirigente de IU ha señalado que sus socios de gobierno municipales, el PSOE, aún no se ha pronunciado al respecto, y ha precisado que con sus manifestaciones “no se trata de condicionarlos” sino que quiere expresar su opinión “de manera soberana y autónoma”.

“La Calle es de Todxs” inicia su campaña contra el proyecto de de videovigilancia en Sevilla

La Asamblea por el Libre Uso del Espacio Público La Calle es de Todxs ha comenzado su campaña contra el proyecto de implantación de un sistema de videovigilancia en los espacio públicos de Sevilla y el modelo de ciudad basado en el control social. Despues de dos sesiones informativas y de debate en las últimas semanas, esta acción ha consistido en un paseo por el centro y la elaboración de un mapa que visibilice las cámaras de vigilancia que ya hay instaladas. Se han realizado también entrevistas a lxs ciudadanxs para saber su opinión al respecto y darles a conocer el “Manifiesto contra el proyecto de implantación de videovigilancia en el espacio póblico de Sevilla”.

Ayer día jueves 5 de junio (desde las 19.30 hasta pasadas las 22.00h) la asamblea recorrió las calles de Imagen, Campana, Cuna, Tetuán, Sierpes o Entre Cárceles, haciendo paradas en la Plaza Nueva o El Salvador. La acción, a la que se sumaron vecinos y viandantes, consistió en señalar con el dedo y marcar con pegatinas las cámaras de videovigilancia que apuntan al espacio público y documentarlo con fotos y vídeo.

El pasado mes de febrero, la Federación de Comerciantes de Sevilla (APROCOM) firmó un convenio con la empresa INDRA (principal empresa armamentística del Estado Español) para instalar un sistema de videovigilancia urbana en las calles de los 6 “centros comerciales abiertos” y 12 polígonos industriales de Sevilla. La propuesta pretende que el Ayuntamiento financie este sistema.

La Asamblea por el Libre Uso del Espacio Público La Calle es de Todxs, se opone totalmente a este proyecto, incluso si finalmente fuera realizado con capital privado, por suponer un atentado a nuestro legítimo derecho a la intimidad y a la propia imagen. Esto se enmarca en el modelo de ciudad que se viene implantando en Sevilla y otras muchas ciudades, a base de control policial en el espacio público y recorte de libertades. No queremos una ciudad-escaparate donde al salir a la calle sientas que te están observando en todo momento. Queremos una ciudad de calles vivas y personas libres, no una cárcel a puertas abiertas.

Se puede leer completo el “Manifiesto contra el proyecto de implantación de videovigilancia en el espacio público de Sevilla” de La calle es de todxs en su web: http://lacalleesdetodos.blogspot.com

Paseo por el centro y mapeo de cámaras

paseo

El próximo jueves 5 de Junio, a las 19.30h en la Campana, La Calle es de Todxs os invita a dar un paseo por el centro con el fin de “mapear” (señalar en un mapa) todos los dispositivos de videovigilancia que existen actualmente en el centro.
Esta acción se enmarca dentro de la campaña emprendida por la Asamblea por el libre uso del espacio público contra el proyecto del Ayuntamiento y lxs comerciantes del centro para implantar cámaras en las calles del centro, los centros comerciales abiertos y los polígonos industriales, subvencionado con dinero público.

La intención de esta acción es visualizar hasta qué punto los espacios públicos están ya sometidos a control. Durante el paseo iremos evidenciando la presencia de las cámaras, realizaremos encuestas a la gente, repartiremos información e intercambiaremos impresiones, mientras reflejamos en un plano los distintos tipos de cámara que nos observan a diario en nuestras calles.
Ven y participa, que no te vigilen más.

La calle es de todxs

Periodistas ante la videovigilancia

Estoy suscrito al servicio de aviso de noticias de google con varias palabras clave, entre otras, con la palabra “videovigilancia”. Así, cada vez que una noticia de las que google indexa lleva en su texto esta palabra, me llega un mensaje al correo con el enlace de la noticia en cuestión. Normalmente recibo en mi bandeja de entrada artículos acerca de la necesidad que ven comerciantes, ciudadano y, por ende, ayuntamientos de implantar un sistema de videovigilancia que produzca un suspuesto efecto de persuasión a los malhechores y reduzca los índices de criminalidad que, según los medios, parecen estar por las nubes. Otra cosa es que las estadísticas digan lo contrario.

Consecuentemente, esto influye en la paranoia colectiva y tiene como repercusión que el ciudadano en general vea con buenos ojos cualquier medida que se tome en nombre de su propia seguridad, ya sean el aumento de policías y seguridad privada o la instalación de este tipo de dispositivos de control como son las videocámaras, altavoces o cualquier otro que con el avance de la tecnología (y su precio accesible para casi todos) podamos imaginar.

Experimentos como el de Dier y Noaz hacen observar que el efecto paranoico conlleva la sumisión al control y el hacer pasar a segundo plano derechos universales y constitucionales como la intimidad, la privacidad, el derecho a reunirse libremente, el derecho a no ser sospechoso por defecto. Pero, ¿quién genera esta paranoia?. Parto del hecho de que es un efecto que hay quien busca, no es algo natural aunque se intente naturalizar y esos que ponen en práctica técnicas goebbelsianas para conseguirlo están en muchos casos invisibilizados, ocultos o al menos no claramente identificados.

Imagino que tiene que ver en primer lugar con aquellos que ponen en el mercado la tecnología: empresas militares, aseguradoras, empresas de seguridad privada, detectives privados, no sé. También los que quieren ahorrarse personal, una inversión a tiempo en un buen sistema de CCTV puede ahorrarte en poco tiempo el sueldo y costes de un trabajador que haga de vigilante. Una propuesta similar a la que hizo Jeremy Bentham y su modelo de cárcel panóptica. También andan detrás de esta propaganda los que tienen negocios y ven en la videovigilancia la panacea de la seguridad y prevención total, sin importarle si en el camino se pierden derechos o si realmente los estudios indican que en la mayor parte de los casos el sistema no es efectivo. Por supuesto, los políticos toman parte de la construcción del discurso del miedo, no cabe duda. La estrategia es (1) meto miedo en el cuerpo alertando de una situación peligrosa a través de rumores, despistes, etc. que desorienta a la ciudadanía hasta que (2) aparezco como el gran salvador proponiendo soluciones en favor de la seguridad por encima de todas las cosas, ya que la situación es extrema. El fin justifica los medios.

Y todo esto nos llega a través de los medios de comunicación, principalmente televisión, radio y prensa escrita. Los medios como tales, esto es, grandes corporaciones que tienen intereses económicos entiendo que apoyen este discurso del miedo. Sin embargo, me preocupa la actitud de un periodista cuando se enfrenta a este tema. En una gran mayoría de los casos ni siquiera se molestan en leerse la ley y cometen errores de base a la hora de hablar de videovigilancia. Es preocupante que se pongan por defecto del lado de los que defienden el sistema de control y que no haya casi nunca espacio para la reflexión, para preguntarse al menos si habría que debatir la decisión, para dar voz a los que nos estamos a favor y preguntar nuestras razones. Es lo que antes se llamaba ética periodística, que tiene una responsabilidad.

Siento que algunxs amigxs se van a sentir ofendidos porque estoy “atacando” de alguna manera la profesión, es lo que tiene estar suscrito a una palabra clave como videovigilancia y recibir todos los días noticias defendiendo a veces lo indefendible con frases como “el que no tiene nada que ocultar no debe tener problemas”. No digo que ellos mismos la escriban, pero sí la enfatizan en boca de otros.

De vez en cuando -y aunque no sea un punto de vista revolucionario- aparecen noticias que sí dan un mínimo espacio a la reflexión y la crítica. No tengo ni idea de la ideología que anda detrás de este periódico, pero Aviso, cámaras grabando aparecido en La Verdad de Albacete tiene lo mínimo que se le puede pedir a un texto periodístico sobre el tema: diferentes puntos de vista y fuentes, acercamiento (aunque incompleto) a la ley y llamada a la reflexión. Hoy estoy optimista, así que no voy a buscar otra noticia que equilibre la balanza y se acerque más a lo que comento arriba.

Brick Lane by CCTV

Brick Lane by CCTV. There’s more CCTV cameras on the Brick than there is rubbish bins. And we’ve got photos of them all.

Brick Lane CCTV

Pincha sobre la imagen para acceder a flickr y poder navegar por las fotos de cámaras de seguridad de Brick Lane. Un gran trabajo de mapeo y visualización que tenemos pensado hacer también en Sevilla, continuando lo que ya hicimos en Vic o en la zona de la Alameda con el taller de UNIA Feliz 1984.

Vía Ricardo

Google Maps Streetview en Sevilla

Google Maps Streetview

Aunque algunos transeúntes puedan temer por su privacidad si Google decide sacarles en una toma, la compañia ya ha anunciado que borrará la cara de los peatones para que no sean reconocidos. Este servicio ya causó cierta polémica por algunas imágenes en las que se veía a ciudadanos en situaciones comprometidas que podían poner en peligro su derecho a la privacidad.

Y no pasa nada.

Los coches de Google ya recorren Sevilla

Paranoia

Después de las noticias acerca del estudio de implantación por parte de INDRA de un nuevo sistema de cámaras de videovigilancia que el Ayuntamiento de Sevilla y APROCOM han pensado para la ciudad, hemos retomado la implicación en la crítica activa de esta cuestión a medida que seguimos cómo se desarrolla el acuerdo y vemos la forma o las formas que harían posible reunir energías y esfuerzo con la idea de que no salga adelante la propuesta.

Tras participar en un par de asambleas de La calle es de todxs (Asamblea por el libre uso del espacio público), colaboramos en un primer debate en torno a la videovigilancia en el Centro Cívico Las Sirenas, donde también estuvieron como intervinientes principales Marta Franco y Curro Aix. Hace unos días, en un nuevo espacio social y cultural okupado en Sevilla que dará mucho que hablar -la Fábrica de Sombreros-, de nuevo se planteó la posibilidad de continuar con el debate y nos unimos con ganas de plantear qué acciones se podrían desarrollar como crítica y protesta ante los planes de la administración. Luismi y Ángela, de la propia asamblea, hicieron una magnífica introducción del trabajo que están llevando a cabo desde hace más o menos un año y del modelo de ciudad que se está implantando como preámbulo a lo que después Marta (con muchos datos bien presentados y organizados sobre lo que está ocurriendo con INDRA, APROCOM y Jon Ander -Delegado de Economía y Empleo – de IU, por parte del Ayuntamiento) y yo mismo (mostrando algunas de las acciones que hemos llevado a cabo en Vic dentro del contexto de la QUAM o en la Alameda de Sevilla a raíz de Feliz 1984) contamos delante de unas 20-30 con las que posteriormente inciamos una conversación. Justo antes vi conveniente proyectar el reportaje que nos hizo TESIS con motivo del curso de la UNIA, ya que participaba Osfa o Luis André, que sin duda tienen una gran capacidad de análisis con respecto a este tema y sabía que aportarían cosas interesante a la discusión.

No hay duda de que todos los que estábamos allí tenemos muy claro que esta idea de un sistema de videovigilancia en la ciudad no nos gusta. Es simple, entendemos que nuestro derecho a la intimidad, a la privacidad y al respeto a nuestra propia imagen y libertad de movimiento está por encima de la razón por la que se plantea el sistema: la seguridad. Además de esta razón, que ya podría ser un argumento suficiente, pensamos que estos dispositivos de control fomentan la desconfianza, el pánico, el miedo, el terror, la paranoia y la deshumanización de las ciudades. Por si fuera poco, hay datos que indican que estos medios no hacen descender el nivel de criminalidad y en la mayor parte de los casos en los que hay imágenes de delitos cometidos frente a la cámara, los casos se quedan estancados o bien por falta de otras pruebas definitivas o bien porque ni siquiera se puede identificar del todo a la persona que aparece filmada.

En cada intervención que se sucedía en la reunión que mantuvimos quedaba patente que los argumentos planteados eran de peso. Ahora tocaba pensar en cómo trasladar este malestar a la opinión pública, a los vecinos, a los comerciantes, a los políticos. Hay encuestas que nos desaniman porque hablan de altos porcentajes de entrevistados que verían bien o muy bien que se pusieran cámaras en su propio espacio de trabajo o en los colegios donde estudian sus hijos. Incluso entre los vecinos de la Alameda o San Luis, barrios donde el sistema de videovigilancia planea implantarse, hay mucha preocupación por la seguridad y no ven con mal ojos que las cámaras vigilen los espacio públicos. La nueva comisaria o los nuevos hoteles ya lucen flamantes videocámaras de tercera generación.

No se trata de verse uno mismo en una situación de privilegio desde la que tiene capacidad de razonar y pensar que el resto del planeta está equivocado. Pero si hacemos un simple análisis del discurso de los medios de comunicación, vengan de donde vengan, de cualquiera de los formatos posibles, nos encontraremos con un discurso del miedo que nos paraliza y hace que seamos capaces de ceder derechos universales en favor de una supuesta seguridad que nos proporcionarán si aceptamos la premisa. Avalancha de inmigrantes, terrorismo nacional e internacional, calentamiento global incontrolado, subida de precios y crisis económica, altos índice de criminalidad, violadores y pederastas, estafadores, dificultad para acceder a una vivienda y okupas, maltrato infantil y doméstico, acoso sexual, atraco a mano armada, corrupción, matromino gay, tsunamis o la conferencia episcopal. Cualquier cosa es válida y se utiliza para aterrorizarnos y sentir que necesitamos protección. Eso por no hablar de la publicidad, máximo esponente del conservadurismo mediático. O el estado de sitio en el que se vive durante las horas que pasas en un aeropuerto o en una estación antes, durante y después de viajar y los contratos que hay firmar antes de ser operado en el hospital.

Este imaginario de lo incontrolado, lo inexorable, lo perverso, lo malvado. Este paisaje desolador y poderosísimo presentado por no se sabe quién pero amplificado por los medios es al que nos enfrentamos con nuestros argumentos. David contra Goliat. Las cámaras no son realmente el problema. Tampoco lo es la tecnología, ni los RFIDs, ni siquiera la locura de la biometría o cosas peores. Lo que ahora quizás debiera preocuparnos en primer lugar es cómo vamos a explicar que no queremos que nos graben sin que nos tachen de sospechosos de partida. Todo aquel que desconfíe del sistema de seguridad está desafiándolo y, por tanto, tiene algo que ocultar.

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